Topology
- About: pseudo-dionisio-areopagita, maestro-eckhart, san-juan-de-la-cruz
- Depends on: lo-uno-apofatico, contemplacion-infusa, union-por-participacion
- Cites: teologia-mistica, sermones-alemanes, noche-oscura, subida-del-monte-carmelo
Dónde divergen
El corpus invoca «lo Uno innombrable» apoyándose en una cadena —Dionisio → Eckhart → el Carmelo— que existe históricamente: la filiación está documentada, San Juan cita a Dionisio por su nombre y Eckhart lo cita también. Pero las tres estaciones de esa cadena sostienen tres doctrinas distintas sobre qué se niega y por qué, y las tres no pueden ser verdaderas a la vez.
Dionisio: apofatismo ontológico máximo. La Causa está «más allá de todo ser y de todo saber», es «supraesencial», y la litanía de la Teología mística V no deja ni el vocabulario en pie: «no es reino, ni sabiduría, ni uno, ni unidad… no es filiación ni paternidad ni nada que nadie ni nosotros conozcamos… no es tiniebla ni luz… absolutamente nada se puede afirmar ni negar de ella». Niega el Uno, niega la propia metáfora de la tiniebla y niega los nombres trinitarios. La negación es de la cosa, no de nuestro acceso a ella.
Eckhart: la negación desemboca en un acontecimiento trinitario. Lo que ocurre en el fondo del alma es exactamente lo que Dionisio acaba de negar: «el Padre engendra a su Hijo en el alma como en su propia naturaleza», y la potencia «co-engendra al Hijo del Padre y a sí misma como el mismo hijo». Eckhart usa el vocabulario apofático de Dionisio —«innominado y sin nombre propio»— y pone en el término precisamente la paternidad y la filiación. Ver la-identidad-eckhartiana-es-filial.
San Juan: apofatismo epistémico. Toma el término dionisiano y le cambia el sujeto. La contemplación es «rayo de tiniebla» —cita expresa (2N 5,3)— pero la oscuridad no está en Dios: «no porque en sí ello sea así, sino para nuestros entendimientos flacos, que en tan inmensa luz se oscurecen». Y añade la comparación que lo dice todo: la luz ciega «la pupila de la lechuza». En San Juan la Causa es plenamente luminosa y el defecto es del ojo; y el término de la vía conserva las dos naturalezas —union-por-participacion—.
La tabla, para no volver a confundirlos
| Qué se niega | Dónde está la tiniebla | Qué hay en el término | |
|---|---|---|---|
| Dionisio (TM IV–V) | el ser, el uno, la tiniebla misma, paternidad y filiación | en la Causa: es supraesencial | nada afirmable ni negable |
| Eckhart (sermones) | los nombres y los modos, la criaturidad | en el fondo, que es «innominado» | el Padre engendrando al Hijo |
| San Juan (2N 5) | las aprehensiones de las tres potencias | en el ojo: «para nuestros entendimientos flacos» | unión de semejanza, naturalezas distintas |
Consecuencia para el corpus
lo-uno-apofatico es el suelo metafísico de la identificación central —Gracia suficiente =
chispa divina = Atman— y hasta ahora citaba a Plotino, Eckhart, las Upanishads y Aurobindo sin
citar a Dionisio, que es la fuente más apofática de la biblioteca. Incorporarlo obliga a elegir,
porque los dos usos son excluyentes:
- Si el apofatismo del corpus es el dionisiano, entonces el Principio no es «uno» ni «Padre», y la tesis del depósito pierde su sujeto — pero la convergencia con el advaita se vuelve fácil, porque ahí sí hay un Absoluto supraesencial a los dos lados.
- Si es el eckhartiano, la convergencia con el advaita se rompe por trinitaria, y el corpus gana en ortodoxia lo que pierde en alcance comparativo.
- Si es el sanjuanista, no hay propiamente tesis metafísica: hay una tesis sobre los límites del entendimiento humano, compatible con cualquier teología positiva — y entonces el eje A del proyecto es epistemología, no metafísica.
La tercera es la más modesta y la más defendible; la primera es la que el vocabulario del corpus sugiere sin haberla firmado. Es una decisión del autor, y ahora está planteada con las tres citas en la mano.
Límites
La cadena histórica es real y las tres posiciones no son enemigas: cada una se entiende como lectura de la anterior, y los tres autores se consideraban ortodoxos. Cabe sostener que la diferencia es de registro —Dionisio habla desde la ascensión, San Juan desde la dirección espiritual— y que en el fondo dicen lo mismo; pero eso hay que argumentarlo, no presuponerlo, y la litanía de TM V es un obstáculo serio para hacerlo. Y sobre Dionisio pesa además la pseudoepigrafía: la cadena que el corpus reivindica como apostólica arranca en un texto del s. V–VI dependiente de Proclo.