Topology
- Authored by: pseudo-dionisio-areopagita
- About: lo-uno-apofatico, recogimiento, contemplacion-infusa
- Depends on: emanacion-procesion-creacion, tres-apofatismos-incompatibles
Ficha
- Autor: Pseudo-Dionisio Areopagita (s. V–VI)
- Fuente en la biblioteca: Obras completas (BAC, 2007) — Los nombres de Dios, la Teología mística, las dos Jerarquías y las Cartas.
- Cita: por tratado y capítulo. La Teología mística son cinco capítulos brevísimos; cabe en unas páginas, y de ahí salió media mística de Occidente.
La estructura del opúsculo
Cinco capítulos con un movimiento único, de ida y de despojo:
- I — «En qué consiste la divina tiniebla»: la invocación y el programa.
- II–III — el método: primero las afirmaciones (la teología catafática de Los nombres de Dios), después su retirada en orden inverso.
- IV — «Que no es nada sensible la Causa trascendente a la realidad sensible».
- V — «Que no es nada conceptual la Causa suprema de todo lo conceptual», con la litanía final de negaciones.
El «Rayo de tinieblas», verificado en su fuente
La fase C documentó que San Juan atribuye a «san Dionisio y otros místicos teólogos» el término «rayo de tiniebla» (2N 5,3). Está aquí, literal, en el primer capítulo:
«Serás elevado espiritualmente hasta el divino Rayo de tinieblas de la divina Supraesencia» (TM I).
Y con él la instrucción entera, dirigida a Timoteo: «Renuncia a los sentidos, a las operaciones intelectuales, a todo lo sensible y a lo inteligible. Despójate de todas las cosas que son y aun de las que no son. Deja de lado tu entender y esfuérzate por subir lo más que puedas hasta unirte con aquel que está más allá de todo ser y de todo saber» (TM I). La filiación Dionisio → Carmelo queda documentada a los dos lados, y no en una cita de segunda mano.
La litanía, y hasta dónde llega
El capítulo V es el pasaje decisivo del corpus dionisiano y hay que leerlo entero, porque su alcance sorprende:
«Esta Causa no es alma ni inteligencia… No es número ni orden… No es luz, ni vive ni es vida. No es sustancia ni eternidad ni tiempo… No es reino, ni sabiduría, ni uno, ni unidad. No es divinidad, ni bondad, ni espíritu en el sentido que nosotros lo entendemos. No es filiación ni paternidad ni nada que nadie ni nosotros conozcamos… No es tiniebla ni luz, ni error ni verdad. Absolutamente nada se puede afirmar ni negar de ella» (TM V).
Tres cosas que conviene subrayar. Niega «uno» y «unidad»: el apofatismo dionisiano no termina en lo Uno, lo atraviesa. Niega «tiniebla ni luz»: la propia metáfora del título queda retirada. Y niega «filiación ni paternidad», es decir, los nombres trinitarios — que es lo que hace de este texto algo distinto de todo lo que el corpus pone a su lado.
El movimiento no es de negación acumulativa sino de retirada del propio instrumento: «toda negación se queda corta ante la trascendencia de quien es absolutamente simple».
La tensión interna, que hay que registrar
Y sin embargo el opúsculo abre invocando a la Trinidad: «¡Trinidad supraesencial, más que divina y más que buena! Maestra de la sabiduría divina de los cristianos» (TM I). El mismo texto que negará la paternidad y la filiación empieza dirigiéndose al Padre y al Hijo. No es descuido: es la estructura dionisiana —lo que se confiesa en la teología y en la liturgia se retira en la ascensión mística—. Quien cite el capítulo V como prueba de un Principio impersonal está citando a un autor que dedica el tratado a la Trinidad; y quien cite la invocación olvidando el capítulo V no ha leído el tratado.
Lo demás del volumen
- La tríada, con una precisión que corrige la cita habitual: Dionisio escribe «purificación, iluminación, perfección» —no «unión»—, y las tres «son plena participación de la ciencia divina». La sustitución de «perfección» por «unión» es obra de la tradición posterior, no suya.
- La jerarquía, definida como «un orden sagrado, un saber y actuar lo más próximo posible de la Deidad». Es la fuente del orden por grados que la teología política del Regnum presupone, y está aquí sin desarrollar en el grafo.
- Las Cartas, que abren con la inversión que resume todo: «La luz hace invisible la tiniebla. Cuanto más luz haya, menos visible es la tiniebla» (Carta I, al monje Gayo).
Cautelas y límites
La pseudoepigrafía es parte del problema y no un detalle erudito: la autoridad «apostólica» del corpus fue lo que le abrió la escolástica, y su datación real —s. V–VI, dependiente de Proclo— es justo lo que la crítica moderna usa contra la lectura tradicionalista de la cadena. Y el opúsculo es tan breve y tan absoluto que soporta lecturas opuestas: se ha leído como cristianización del neoplatonismo y como neoplatonización del cristianismo. El corpus tendrá que decir cuál sostiene —ver tres-apofatismos-incompatibles— porque de eso depende qué apofatismo invoca cuando dice «lo Uno innombrable».