Topology
- Authored by: alexander-dugin
- Part of: cuarta-teoria-politica
- Continues: la-cuarta-teoria-politica
- About: tradicion-platonica, lo-uno-apofatico, sophia-perennis
- Cites: platon, parmenides, timeo, la-republica, plotino, proclo, jamblico, pseudo-dionisio-areopagita, rene-guenon, julius-evola, carl-schmitt, friedrich-nietzsche
Ficha
- Autor: Aleksandr Dugin · Political Platonism: The Philosophy of Politics, Arktos Media Ltd., 2019. Traducción y edición de Michael Millerman y Ciarán Ó Conaill. Es el mismo sello inglés —Arktos— del que procede, por vía indirecta, la edición española de la-cuarta-teoria-politica.
- Fuente en la biblioteca: texto completo en inglés (~212.000 caracteres), diez piezas numeradas. No hay prefacio del autor ni introducción del editor en el ejemplar disponible: el libro empieza en la página de créditos y sigue con el capítulo 1.
- Cita: por número y título de capítulo. El extraído no conserva paginación. Varios capítulos están además numerados internamente por tesis (1, 2, 3…), y cuando la tesis es identificable se indica.
La arquitectura: diez piezas heterogéneas, no un tratado
Esto no es un libro escrito como libro. Es una recopilación de materiales de género distinto, y la diferencia de género importa para pesar cada cita:
- The Philosophy of Politics — «a transcript of the first thirty-five minutes of the first lecture of a course on “The Philosophy of Politics” that Dugin gave at Moscow State University in 2014». Transcripción de clase, con marcas de corte del editor («[inaudible]», «[…]»).
- Deconstruction of Democracy — ensayo. La pieza donde se acuña la expresión que da título al volumen.
- Political Platonism and Its Ontological Bases — el núcleo doctrinal, en tres partes y conclusión, escrito íntegramente como lista de tesis numeradas.
- Traditionalism against Devilopolis — crónica y balance del primer congreso ruso de tradicionalistas (octubre de 2011).
- Plato’s Relevance for Russia and the Platonic Minimum — doce tesis programáticas.
- Christianity and Neo-Platonism — diez tesis, subtituladas «Theses by Alexander Dugin».
- Heraclitus and Contemporary Russia — diecisiete tesis sobre modernización.
- A Conversation about Noomachy — entrevista de Natella Speranskaya.
- The Existential Theory of Society — ensayo largo, íntegramente heideggeriano.
- Thinking Chaos and the Other Beginning of Philosophy — ensayo largo, íntegramente heideggeriano.
El recuento léxico del cuerpo de los capítulos (excluido el catálogo editorial de Arktos que cierra el volumen) da la proporción: Platón 205, Heidegger 73, Guénon 35, Plotino 19, Evola 13, Schmitt 10, Proclo 8, Jámblico 2. Es la inversa exacta de la proporción que la-cuarta-teoria-politica verificaba en su propio texto (Heidegger 51, Evola 15, Guénon 11). Pero el recuento global engaña, y por eso hay que dar el desglose: en el capítulo 3, el doctrinal, «Plato» aparece 31 veces y «Heidegger» ninguna; en el capítulo 9, el que enlaza con la cuarta teoría política, «Heidegger» aparece 39 veces y «Plato» una sola, y esa única mención es para decir que Heidegger descarta el esquema platónico. Los dos aparatos están en el mismo volumen y casi no se tocan.
1 · Qué es el platonismo político
Primera tesis: la política es filosofía aplicada, y no hay resto. El capítulo 1 lo pone como axioma:
«Politics is a form of applied philosophy; it is the application of philosophy to a certain sphere of human life. Philosophy without politics, however, is possible, theoretically. That is, there is a philosophy that does not occupy itself with politics, but there is no politics that is not based on philosophy» (cap. 1, The Philosophy of Politics)
De ahí el «axioma de la homología absoluta entre lo político y lo filosófico» —«the axiom of the absolute homology between the political and the philosophical»— y la consecuencia historiográfica: «political history is a section of the history of philosophy, depending on this philosophical history absolutely». El vocabulario técnico con que lo enuncia no es platónico sino schmittiano: das Politische frente a Politik, y los Vorgriffe o «fore-concepts» como el material propio de la disciplina.
Segunda tesis: Platón no es un filósofo entre otros, es la filosofía. Es la afirmación que más se repite en el libro y la que el corpus debe registrar tal cual, porque marca la distancia con cualquier uso académico:
«In fact, strictly speaking there is one philosopher: Plato, and this is philosophy» (cap. 1)
«We live in the philosophy of Plato, Plato is the prince of philosophy, and either we contest this, in which case we imitate the rise of the slaves who try to break free from the might of Plato’s kingdom, or else we simply accept it as loyal citizens and follow our Emperor, Plato» (cap. 1)
Y en clave de política académica rusa, con el tono que caracteriza al capítulo 5:
«Anyone who does not know or understand Plato cannot know or understand anything» (cap. 5, tesis 1)
«Today we often meet scholars, politicians, sociologists, religious figures, or intellectuals who are not familiar with Plato or do not understand him. Such people should be promptly removed from the state. Even traffic police must know Plato» (cap. 5, tesis 2)
El «mínimo platónico» que da título al capítulo 5 es exactamente eso: un requisito de acceso. Sin él «the professional occupation of science and full participation in the Higher School should be made unacceptable», los políticos «should get out of politics and sell mobile phones», y para el clero ortodoxo el conocimiento de Platón es «obligatory».
Qué diálogos usa, y cuáles no. Este es el dato duro, y no coincide con lo que un lector del corpus esperaría. Los diálogos que Dugin nombra y trabaja son tres: el Parménides, el Timeo y la República. Su propia jerarquía es explícita: «The most important works of Plato are the Timaeus and Republic. Here the very field [topika] of his philosophy is set forth» (cap. 5, tesis 3). El Critias aparece una vez (Atenas contra la Atlántida), el Crátilo como ejemplo de diálogo al que dedicar una vida, el Político y las Leyes una sola vez cada uno, y en la misma frase —una frase que dice que no bastan—:
«Platonopolis should be constructed not only around the Republic, Statesman, and Laws: [but on] Plato’s teaching completely and coherently in all its aspects» (cap. 3, parte 2, tesis 1)
Es decir: el libro no hace nada con las Leyes. La palabra aparece una vez en todo el volumen y sólo para relegarla. Y de la República no toma la legislación, la educación de los guardianes ni la crítica de la poesía, sino la estratificación en tres clases y la imagen de la caverna (mencionada de pasada al hablar de Plotino, cap. 8). El armazón real lo pone el Parménides, que no es un diálogo político.
2 · Las hipótesis del Parménides convertidas en tipología de regímenes
Es la operación central del libro y su aportación propia. El capítulo 2 la construye así: el Parménides contiene dos tesis y ocho hipótesis; la primera tesis afirma lo Uno y da las cuatro primeras hipótesis, la segunda afirma lo Múltiple sin lo Uno y da las cuatro últimas.
«The world built on affirmation of the One is built from top to bottom, from the One to the many. The same is true also of the republic, which reproduces the structure of the universe. At the head of such a republic are the monarch and priests, as servants of the One» (cap. 2)
Las cuatro últimas hipótesis se convierten en cuatro democracias: la quinta en socialdemocracia y en el Leviatán de Hobbes («Ex pluribus unum»), la sexta en democracia liberal, la séptima en «understanding democracy» o «democracy of dialogue» —sociedad civil, el problema del Otro, Mead—, y la octava, «the most “beastly”», en el objetivismo de Ayn Rand y Greenspan y el individuo soberano de Sade. Con ello:
«The transition from traditional society to modern society… is from a philosophical perspective the transition from Plato’s first thesis to the second thesis» (cap. 2)
Y de ahí el nombre del libro:
«Yes, we are bearers of political Platonism. We build our conception of the world and society starting from the first thesis of the Parmenides and the first four hypotheses. Others builds theirs starting from the second thesis and second four hypotheses» (cap. 2)
Hay que registrar cómo se introduce ese nombre, porque el propio texto lo dice. El párrafo que lo acuña no parte de Platón sino de una etiqueta que Dugin no quiere escribir:
«On the other hand, all opponents of democracy are instantly enlisted in the class of persons professing an ideology the very name of which has long since become a curse-word and an insult… Instead of this word, grown hateful and made senseless, which I do not even wish to pronounce in this essay, it is better to call us “Platonists.”» (cap. 2)
El texto no dice cuál es esa palabra y esta ficha no la suple. Lo que sí queda documentado es que, en el capítulo que acuña la expresión, «platonismo político» se propone explícitamente como sustituto de un nombre que el autor prefiere no usar. Del mismo capítulo procede la declaración de método: «I’ll respond with extreme candor: I’m against it, but I’m against it only because the West is for it».
3 · Qué hace con el neoplatonismo: lo usa, y lo usa como plano de castas
No lo ignora en absoluto: es la clave de bóveda de su construcción. El corpus tiene aquí un contacto real, no forzado, y también su desacuerdo real.
El capítulo 3 declara el paso del Parménides a los neoplatónicos como el movimiento que hace posible la Platonópolis:
«The homology of the politeia and ontology in Plato permits the application of the henology of the Parmenides to the structure of the Platonopolis (the normative case of the Politeia), leading us, thereby, to the Neo-Platonism of Plotinus and Proclus» (cap. 3, parte 2, tesis 1)
Y entonces reparte las hipóstasis en clases sociales, una por una:
- Primera hipótesis (lo Uno trascendente, epikeina ta panta): la república «must be open at the top», no puede ser idéntica a sí misma. De aquí sale la formulación más fuerte del libro para el corpus: «An apophatic hole must gape at the center of the Republic. Only then will the Republic be holy.» Si se cierra sobre sí, «turns from a copy into a caricature, cartoon, parody, anti-politeia» (cap. 3, parte 2, tesis 3).
- Segunda hipótesis (hen polla): «The Neo-Platonists interpreted this as the second hypostasis Nous. In the Republic, monarchy (hen) must be realized in the field of the philosophers as a noetic caste» (tesis 4).
- Tercera hipótesis (hen kai polla): «the hypostatization of the World Soul, the third hypostasis of the Triad… This is the union of guardians». Su tarea: «They transfer the Many into the One… They destroy the superfluous» (tesis 5).
- Hipótesis intermedia: «Iamblichus introduces between the third and fourth hypotheses an intermediate one. It can be related to the lower story of hen kai polla occupied by artisans» (tesis 6). Es la única función que Jámblico cumple en el libro, y es estructural.
- Cuarta, polla: «to the many (polla) relate slaves, frogs, metals, animals, plants, soils, idlers, the ungifted, two-legged, three-legged, four-legged livestock, mosquitos, and civil society» (tesis 7).
El capítulo 6, Christianity and Neo-Platonism, es el programa institucional que acompaña a todo esto, y es la pieza del volumen que más directamente se solapa con la columna platónica del corpus. Sostiene que «Neo-Platonism is the intellectual milieu in which the formation of Christian theology took place» y que «Neo-Platonism, understood in a Christian way, is precisely the foundation of the conceptual apparatus of the entire Nicene dogmatics… absolutely necessary for the Christian» (tesis 1). Enumera trece acepciones del término —de Filón y Orígenes a los Capadocios, «Dionysus the Areopagite and Proclus’s influence on him», Máximo el Confesor, el hesicasmo y la luz increada, Pletón— y añade a los occidentales, «Saint Augustine, Boethius, Scotus Erigena» (tesis 3). Y propone un plan en cinco puntos que incluye «the study of the Neo-Platonic heritage (Plotinus, Iamblichus, Proclus)» y culmina en «the creation of a school of Orthodox Neo-Platonism» (tesis 7). El punto 8 pide reconstruir con precisión las condenas del platonismo y el origenismo bajo Justiniano, la condena de Juan Ítalo y la controversia hesicasta «in order to execute a deconstruction».
Lo que no hace con ellos. No hay en todo el libro ni una cita de las Enéadas, ni de los Elementos de teología, ni de la Teología platónica. «Emanation» aparece una sola vez en todo el volumen, y no en un contexto metafísico sino comparatista: «In Judaism, Platonism is the basic map for the Kabbala and its theories of emanation» (cap. 4). «Theurgy» aparece una vez, en paréntesis. No hay tratamiento de la procesión y el retorno, ni de la donación sin merma, ni de la unión. El aparato neoplatónico entra como esquema de niveles, no como doctrina de la derivación de lo real ni como vía.
Donde sí trata a Plotino como pensador es en la entrevista del capítulo 8, y el tratamiento es noológico, no metafísico: «Plotinus is a purely Apollonian philosopher. He does not understand the tragic element of the Gnostics… He is completely free of the female principle, whereas the Gnostics are not». A la anécdota de Porfirio —«the gods should come to me, and not I to them»— y a la lectura de Hadot responde con el interior contra el exterior: «There are external rituals and there are internal ones. The philosopher is located under the direct ray of eidetic presence». Proclo aparece en ese mismo capítulo como precursor de la geopolítica sagrada por su lectura de Atenas contra la Atlántida en el proemio del Timeo.
4 · De las ideas al gobierno: la Platonópolis
El paso del mundo inteligible a una forma de gobierno se hace en dos movimientos.
Primero, la homología. «Platonism is based on the fundamental unity of the structures of knowledge, society, and cosmos. All these domains are three aspects of order» (cap. 3, parte 1, tesis 1). De ahí: «The Republic — Politeia — is a slice of the cosmos… Order is not reflected but expressed in it» (tesis 8). Y la identificación que cierra el argumento: «Politics, as the art of the politeia, is the same as the art of philosophy. Not similar, but identical» (tesis 10).
Segundo, la ontología de la idea. El capítulo 5 la formula en el registro más crudo del libro: las ideas son «blinding, flying sparks of the eternal and immutable light»; «The idea is Master [Gospodin]»; los fenómenos son «mere copies… slaves of the idea», y «Their individuality is a defect in relation to their idea». Y el filósofo es «a king-sacrificer [tsar’-zhrets]» que devuelve las cosas «to the zone of primordial fire»:
«Plato’s republic is divine, philosophical, fiery, and eschatological. The republic is fire. It must consume things so that from them ideas are born, as their masters» (cap. 5, tesis 7)
De ahí la forma concreta de poder: «Power in Platonism is sacral, rational, clear, and ideal… All the attributes of the One apply to power, hence it must be one [single], and monarchic», y a la cabeza «the king of the philosophers, Prestor John, “the king of the world”, chakravarti» (cap. 3, parte 1, tesis 9) — donde el nombre no viene de Platón sino del repertorio guenoniano. Con una negación explícita que conviene registrar: «No will to power whatsoever. Power is truth. He who is in the domain of truth is already thereby in the domain of power» (tesis 11).
La parte 3 del capítulo 3 añade la única figura institucional concreta del libro. A partir de una observación de Claudio Mutti sobre el Imperio romano como combinación de monarquía (cónsul), aristocracia (senado) y comicios, escribe: «We get a subsidiary imperial federalism in the spirit of Johannes Althusius», con el cierre «Without monarchy, aristocracy will become oligarchy, politeia will degrade into democracy» (cap. 3, parte 3, tesis 4 y 5).
5 · La modernidad, y el enganche con la cuarta teoría política
La modernidad queda definida por la operación del capítulo 2: es el paso de la primera tesis del Parménides a la segunda, «the cult of “methodological individualism”» frente al «methodological holism» de Dumont. La posmodernidad no es una salida sino «a hypertrophied, extravagant version of the last hypotheses of the Parmenides, the eighth in particular». Y el diagnóstico político de la parte 3 del capítulo 3 combina las tres formas desviadas de Aristóteles a la vez: «At the center, the secret tyrant… around it the global oligarchy… and on the outer periphery, democracy as the power of the frenzied, swinish plebeians».
El capítulo 4 traduce eso al vocabulario guenoniano —los tres estados del Huevo del Mundo, la apertura por abajo, «la grande parodie»— y acuña el contrario de la Platonópolis: Devilopolis, por la etimología que opone sym-bolon (unir) a dia-bolos (dividir). Y ahí formula la ecuación que más directamente toca al corpus:
«In other words, traditionalism can be taken as radical Platonism, and, consequently, it can qualitatively enrich its language through broad appeal to Platonic sources in the most diverse traditions, from the Christian dogmatics of the Cappadocian Fathers to the mysticism of Dionysius the Areopagite or to the Hesychasts» (cap. 4)
con su remate operativo: «Platonism provides a serious philosophical basis for the development of dialogue of traditional confessions», porque «On a dogmatic basis, inter-confessional dialogue beyond a certain point is not possible because of the fear of losing identity and falling into syncretism». Y en el capítulo 8, la identificación directa: «Philosophia Perennis can very well be regarded as broadly understood Platonism and, to an even greater extent, Neo-Platonism».
Ahora, el enganche con la cuarta teoría política. No pasa por Platón. El capítulo 9 es el único que nombra la Cuarta Teoría Política, y su aparato es exclusivamente heideggeriano: el Volk como Dasein, el Selbst, das Man, la decisión (Entscheidung), «the Empire of Another Beginning», la destrucción del Estado como Machenschaft —«Destruction of the state, as an apparatus, as Machenschaft, is the first theoretical task of the Fourth Political Theory»— y la religión como decisión del narod. En todo ese capítulo Platón aparece una sola vez, y en contra. La Platonópolis del capítulo 3 no se menciona.
El punto crítico: la tensión con su propia acusación heideggeriana a Platón
La tensión existe, es explícita, y está dentro de este mismo libro. No hace falta cruzarla con martin-heidegger-la-filosofia-del-otro-comienzo —cuya ficha en el grafo es borrador de segunda mano—: Political Platonism la contiene entera, y de paso confirma en palabras propias de Dugin la tesis que aquella ficha sólo podía atribuir en condicional.
Primer testimonio, capítulo 5, en la lista misma de tesis platónicas (tesis 10, último punto): la filosofía del caos «is built within Khôra as a volumetric principle, overturning the Platonic field [topika] and considering it de profundis. Heidegger proposes to create a “philosophy of another beginning” on an anti-Platonic revolution; to effect such a revolution, it is necessary to know and understand Plato». Aquí la tensión está reconocida y desactivada por subordinación: el conocimiento de Platón es requisito incluso para quien quiera derribarlo. Es la única resolución que el libro ofrece de forma expresa, y es una resolución débil: convierte a Platón en propedéutica de su propia refutación, no en fundamento.
Segundo testimonio, capítulo 10, sin subordinación ninguna. Ahí la historia de la filosofía occidental «began with Heraclitus and the pre-Socratics, reached its apogee in Platonism and Socrates», y el veredicto es el heideggeriano puro: «Heidegger discovers that it ended so wrongly precisely because it began so wrongly». El Gestell resume «the self-referential theory of truth — from Plato (and even Heraclitus) to the mechanical commercial-material civilization». La Khôra del Timeo —el tercer principio del capítulo 5— aparece aquí como la prueba del delito: «the perspective on Khôra in the Timaeus and on matter in Aristotle is already the perspective of Logos», y lo que el Logos dice de aquello que ya excluyó «is like “political propaganda” or a “news release”… a constructivist Wille zur Macht». El juicio final sobre el Logos —el Logos cuya apoteosis acaba de situar en el platonismo— es: «Logos’s opinion about Chaos is obvious falsity. It is violence, subjection, hegemony, and the exclusion of Chaos as other». Y la frase que cierra la posibilidad de vuelta, dicha en primera persona del plural:
«We cannot simply pick up and return to Platonism: there is no path backward [obratnogo puti]» (cap. 10)
Tercer testimonio, capítulo 9, en el corazón de la cuarta teoría política. Tras exponer la estratificación cuerpo-alma-espíritu del narod —que es la misma trichotomía de la Platonópolis—:
«Heidegger discards this classical stratification just as he does the trichotomous analysis of the human individual. This taxonomy is a consequence of metaphysics — of Platonic metaphysics, specifically, but Heidegger calls precisely that metaphysics into question and strives to break through to the primordial element of thinking» (cap. 9)
Es la única mención de Platón en el capítulo que funda políticamente la cuarta teoría, y es para descartar el esquema que el capítulo 3 había construido.
¿La resuelve? No, y conviene decirlo sin adornos. El libro tiene dos programas incompatibles y no los articula:
- La Platonópolis (caps. 1-6): el Logos platónico-neoplatónico como norma de la política, Platón como emperador de la filosofía, la modernidad como la herejía de la segunda tesis del Parménides.
- La filosofía del Caos (caps. 7 y 10): el Logos como error inicial, exclusión y violencia masculina; el Caos como «inclusive order» que lo contiene; «Logos can be saved only through the correct appeal to Chaos»; y para Rusia, «Logos in its European understanding is clearly not Russia’s lot. Chaos is our lot» (cap. 7, tesis 2).
Lo más cercano a un puente es la fórmula del capítulo 7: «chaos is not the exclusion of logos, but its inclusion. Logos is in chaos» (tesis 3), rematada en la tesis 13: «all is one — logos is chaos. Darkness is light. THERE is here». Es un puente asertado, no argumentado, y además reparte los dos programas por geografías —Logos para Occidente, Caos para Rusia— sin decir qué queda entonces de la Platonópolis como norma universal. El capítulo 8 introduce todavía un tercer marco, el noológico, donde «Plato is strictly Apollonian» y «Pure Platonism is pure Apollonianism: it has no room for Titanomachy only because it has no room for Titans», y donde el enemigo de la época es Cibeles, la Gran Madre. Que en el capítulo 10 el Caos se elogie con imaginería materna y uterina —«pregnant non-being», el útero, las aguas— mientras en el capítulo 8 lo materno-titánico es el enemigo, es un tercer frente de tensión que el volumen tampoco cierra; lo más que ofrece es la distinción entre el Caos verdadero y «la confusion» de Guénon, que sería lo que hoy se llama caos.
Qué toca del corpus y qué no
El Fedro: cero. Verificado por búsqueda directa: «Phaedrus» no aparece ninguna vez en el volumen; «chariot» y «charioteer», tampoco. El diálogo del que el corpus saca su imagen central de autodominio —el-auriga-y-los-caballos, apoyada en cuatro charlas— no existe para este libro. Tampoco el Fedón, ni el Banquete fuera de una cita ajena sobre las traducciones de Ficino, ni la Carta VII. La psicología platónica del alma no le interesa: le interesa la henología del Parménides y la cosmología del Timeo.
lo-uno-apofatico: el contacto es real y el uso es incompatible. Dugin trabaja con lo Uno del Parménides leído por los neoplatónicos, que es la misma fuente que el corpus cita en las-eneadas; y llega a exigir un centro apofático. Pero lo apofático es aquí un requisito constitucional, no un término de ascenso: «An apophatic hole must gape at the center of the Republic. Only then will the Republic be holy». En el corpus, lo Uno innombrable es aquello con lo que el «Yo esencial» es uno, y la nota que lo sostiene tabula tres apofatismos —ontológico en Dionisio, trinitario en Eckhart, epistémico en San Juan, ver tres-apofatismos-incompatibles—, todos ellos referidos a un sujeto que conoce o deja de conocer. El de Dugin no es ninguno de los tres: su sujeto es una república. No debe añadirse a esa tabla como un cuarto apofatismo, porque no compite en el mismo plano; debe registrarse como lo que es, una transposición política de un vocabulario contemplativo.
emanacion: prácticamente nada. Una sola ocurrencia del término, y referida a la Cábala. El libro no discute procesión ni retorno, ni la cuestión de necesidad frente a libertad que necesidad-frente-a-libertad-de-la-procesion documenta como el punto duro del corpus. Aquí no hay material. Decirlo es también información: quien busque en Dugin un aliado o un adversario en esa disputa no lo encontrará en esta obra.
sophia-perennis: contacto directo, en una frase de entrevista. «Philosophia Perennis can very well be regarded as broadly understood Platonism and, to an even greater extent, Neo-Platonism» (cap. 8), y en el capítulo 4 la propuesta de usar el platonismo como lengua franca del diálogo interconfesional, «to the extent that they strive to defend their identity and withstand the pressure of secular globalization». Es una tesis fuerte y está dicha de pasada, en respuesta a una pregunta sobre Ficino y Yates; no hay capítulo que la desarrolle. Coincide en forma con la lectura del corpus —el platonismo como columna occidental de la sophia perennis— y difiere en función: para el corpus es un eje de convergencia metafísica; aquí es un instrumento de consolidación de «all those forces in the world that stand on the side of the sacral».
tradicion-platonica queda tocada de lleno, y con un desacuerdo de lectura. La corriente del corpus define su columna como «emanación, ascenso del alma y conocimiento como transformación». De esos tres, Dugin usa el primero apenas, el segundo nada y el tercero sólo como iniciación epistemológica: «Plato’s topics [topika] are learned through initiation… Science is based on the dramatic and traumatic experience of initiation» (cap. 5, tesis 9). El neoplatonismo del corpus es metafísico-contemplativo; el de este libro es arquitectónico y jerárquico. Comparten Plotino, Proclo, Jámblico y Dionisio como nombres, y casi nada de lo que hacen con ellos.
El dato para la forma política, con su medida. «A subsidiary imperial federalism in the spirit of Johannes Althusius» es un dato que roza el-cierre-con-dugin-frente-al-carlismo-foral y el dossier de forma política, donde el corpus adjudicó a favor de lo federal-foral frente a lo imperial-continental: Althusius es precisamente el teórico del federalismo consociativo. Pero es una línea en una lista de tesis, sin desarrollo, subordinada a «Without monarchy, aristocracy will become oligarchy», y sin ninguna relación con los fueros ni con la tradición jurídica hispana. No resuelve la divergencia ni la mueve; se anota para que quien la revise sepa que existe.
Confirmación lateral de dos fichas borrador. El capítulo 8 es una entrevista de Dugin sobre Noomachy en fuente primaria: los tres Logos —Apolo, Dioniso, Cibeles—, el predominio actual de Cibeles («Cybele today reigns supreme»), la noología tomada de Blaga, Adonis como doble titánico de Dioniso. Eso da apoyo primario, aunque indirecto y en formato de entrevista, a lo que noomajia sólo tenía de segunda mano. Y el pasaje del capítulo 10 sobre Platón como apogeo del logocentrismo hace lo propio con lo que martin-heidegger-la-filosofia-del-otro-comienzo atribuía en condicional.
Cautelas y límites
Exponer no es suscribir. Todo lo anterior es lo que Dugin sostiene. El grafo lo registra porque Dugin ya está en el corpus —un poema de cierre y una simpatía declarada en la-via-de-la-accion— y porque este libro toca la misma columna platónica que el corpus usa. Registrarlo no es adoptarlo. Y hay pasajes de este volumen que un lector del corpus debe ver íntegros antes de invocar la coincidencia de fuentes: la exclusión de quien no sabe Platón de la vida académica y del Estado (cap. 5, tesis 2), la lista de lo que cae bajo polla —donde «slaves» y «civil society» comparten renglón con los mosquitos (cap. 3, parte 2, tesis 7)— y el modo en que se acuña la propia expresión «political Platonism» (cap. 2).
Traducción del ruso, y géneros mezclados. El original es ruso; la edición inglesa de Arktos 2019 traduce y edita Michael Millerman con Ciarán Ó Conaill, y conserva a la vista las dificultades: corchetes de traductor casi en cada página (topika, gosudarstvo, narod, zhrets), notas que advierten de términos sin equivalente y una traducción explícita de gosudarstvo como «Republic [or State]» según el pasaje. Toda cita de esta ficha hereda esa cadena, y ninguna ha sido cotejada con el ruso. Además, no todas las piezas tienen el mismo peso probatorio: el capítulo 1 es transcripción de una clase, con cortes marcados por el editor; el 8 es una entrevista; el 4 es una crónica de congreso; el 3, el más citado aquí, es una lista de tesis sin argumentación desarrollada. Sólo los capítulos 9 y 10 son ensayos escritos como tales, y son precisamente los dos que no hablan de platonismo político.
Sin paginación. El texto extraído no conserva la paginación de la edición Arktos 2019. Toda cita va por capítulo, y cuando el capítulo está numerado por tesis, por tesis. Cualquier uso académico exige recuperar la paginación impresa.
La lectura duginiana de Platón es idiosincrásica, y en tres puntos concretos. Primero, la tipología de regímenes derivada de las hipótesis 5 a 8 del Parménides —socialdemocracia, liberalismo, democracia dialógica, objetivismo randiano— es construcción propia de Dugin, sin apoyo en los comentaristas antiguos que invoca, y él mismo reconoce que la numeración neoplatónica no coincide con la que usa («true, the Neo-Platonists added a fifth, but right now that’s not crucial»). Segundo, asignar la hipótesis intermedia de Jámblico a la clase de los artesanos es un traslado del plano ontológico al social que no está en Jámblico. Tercero, y más comprobable: el libro afirma dos veces que Platón quemó los libros de Demócrito —«according to some sources, even encouraged the burning of their books in his Academy» (cap. 2) y, ya sin matiz, «Plato burned the books of Democritus» (íd.)—; la anécdota procede de Diógenes Laercio (Vidas IX 40), que la atribuye a Aristóxeno y en la que Platón desiste al ser disuadido, y la crítica moderna la trata como apócrifa. También llama a Aristóteles «who introduced the concept of “democracy”», cuando el término está atestiguado en el siglo V, en Heródoto y en el ateniense corriente, mucho antes de Aristóteles. Son deslices menores frente al conjunto, pero marcan el registro: el libro no es filología platónica, es apropiación programática, y el propio texto lo admite cuando dice que «Plato» bien podría ser «a “status,” “office,” or even “function”» (cap. 5, tesis 3).
El corpus hispano no cita esta obra ni discute el platonismo político de Dugin en ningún sitio. Ni una charla, ni un libro de la trilogía, ni una nota destilada la mencionan. Rodríguez García cita a Dugin tres veces en una sola charla y cierra Hispanofilia con un poema suyo; en ningún momento aparece el Parménides, ni la Platonópolis, ni la lectura duginiana de Platón. La distancia entre lo que este libro sostiene y lo que el corpus toma de Dugin es total. Esta ficha entra por autoría y por solapamiento de fuentes, no por uso: documenta que el corpus y Dugin comparten a Platón, a Plotino, a Proclo, a Jámblico y a Dionisio como nombres, y que no comparten casi nada de lo que hacen con ellos.