Topology

Dónde divergen

El corpus tiene la disputa de la forma política resuelta. El dossier de forma política adjudica, por cuatro vías convergentes, a favor de la Monarquía Católica federal-foral de Mella y contra el imperialismo gibelino de Evola: regiones, fueros, cuerpos intermedios y distinción entre Iglesia y Estado, frente al Sacro Imperio con el Emperador absorbiendo la función sacerdotal. El vocabulario gibelino, dice el dossier, «queda como retórica de fuerza».

Y sin embargo hispanofilia —el libro donde el corpus aterriza su cosmovisión en el caso español— cierra con un poema de Aleksandr Dugin sobre Toledo, «Polo helado, la España negra». La ficha del libro ya lo dejaba anotado sin resolver: «el cierre con Dugin sigue pendiente de posición».

La forma política de Dugin no es el centralismo jacobino —lo rechaza explícitamente, junto con el Estado-nación entero, al que lee como producto de la modernidad burguesa occidental—. Es el imperio como Großraum, el gran espacio civilizatorio tomado de Carl Schmitt: bloques amplios, multipolares, con pluralidad interna de pueblos y autonomía cultural de cada ethnos.

Ahí está la fricción. La objeción a Dugin desde este corpus no puede ser que centralice: no centraliza, y su pluralismo interno se parece bastante al «reino compuesto y diverso, pero articulado y vertebrado como un solo cuerpo» que el propio corpus reivindica. La objeción es de escala y de polo: el eurasianismo es una forma imperial-continental, y el imperial es exactamente el polo que el dossier descartó al firmar por lo foral. El corpus resolvió la disputa contra el imperio por una puerta y dejó entrar una forma imperial por otra, sin examinarla.

Lo que dice el propio Dugin

la-cuarta-teoria-politica ya está destilada del texto, así que la forma política no hay que suponerla. Del Estado-nación:

«Tal “Estado-nación” no tenía un objetivo histórico común ni tampoco una misión determinada. Se concibe a sí mismo como una compañía o empresa que se basa en el acuerdo mutuo de los participantes» (cap. IX)

Y la unidad que propone en su lugar, tomada explícitamente de Schmitt:

«El “gran espacio” se diferencia de los actuales Estados nacionales porque se asienta sobre la base de un sistema de valores e historia comunes» (cap. VII)

Con un precedente positivo que conviene no omitir, porque es el que peor encaja con un corpus antiglobalista: «Un precedente importante es la creación de la Unión Europea, que realiza el “gran espacio”» (cap. VII).

Dos datos más del destilado, y ninguno favorece la lectura de Dugin como tradicionalista sin más. El primero: «fuero» y «foral» no aparecen ni una sola vez en todo el libro — no hay foralismo que rescatar. El segundo: Heidegger aparece unas 51 veces frente a 11 de Guénon; el sujeto de la cuarta teoría política es el Dasein, no la Tradición primordial.

Y el remate, en la introducción a la edición española: el epígrafe con que cierra es «Al Imperio existencial».

El ethnos no es el fuero, y eso cierra la objeción obvia

La réplica evidente a esta nota sería: el pluralismo interno del gran espacio se parece a lo foral, luego no hay tal choque. ethnosociology, destilado del texto, la desactiva.

Dugin comparte el diagnóstico —el Estado-nación como artificio moderno, la comunidad concreta como sustrato— pero su ethnos es de otra especie: lo define como categoría ni política ni jurídica, subyacente en lugar de intermedia, y prerreligiosa. El fuero es lo contrario en las tres cosas: pacto escrito, jurídico y entre cuerpos concretos y una corona. Su escala —ethnos, narod, nación, sociedad civil, sociedad global— ordena «only the degree of complexity […] and nothing else», sin cuerpos intermedios con derecho propio.

Dos ausencias verificadas lo confirman: «fuero» y «foral» no aparecen en el libro, y tampoco «Grossraum», «gran espacio» ni Schmitt — que solo figura en el catálogo del editor. Es decir: la etnosociología no funda el gran espacio, contra lo que cabría suponer. Los dos aparatos viven en libros distintos y Dugin no los enlaza. El «gran espacio» sigue apoyado donde estaba, en la-cuarta-teoria-politica, enunciado con su atribución a Schmitt y sin desarrollo etnosociológico detrás.

Los dos Toledos

El poema que cierra hispanofilia es sobre Toledo, y el Toledo del corpus es el visigodo: la capital del Regnum, las tres culturas, toledo y toledo-frente-a-el-cairo.

El Toledo de Dugin, en su propio libro, es otro. Tomado de Armin Mohler, teórico de la Revolución Conservadora, el símbolo del espíritu español sería la defensa del Alcázar en 1936, con el episodio del coronel Moscardó y su hijo.

Mismo nombre, dos símbolos incompatibles: uno medieval y de convivencia, otro de guerra civil y asedio. El corpus toma prestado el poema sin señalar en ningún momento que el Toledo de quien lo escribe no es el suyo.

En el corpus

La referencia no se sostiene solo en el libro. En la-via-de-la-accion, la primera charla del canal, el autor declara:

«yo tengo verdadera simpatía por los planteamientos de Alexander Dugin, por la cuarta teoría política, por el arqueofuturismo» (00:02:50)

Tres menciones en esa charla, siempre con la misma salvedad —«la respuesta no está todavía dada»—, y un poema cerrando el segundo libro de la trilogía. Es poco para hablar de adscripción, pero es un sitio muy visible: la última página del libro sobre España.

Lo que esta nota registra no es que el autor sea eurasianista. Es que el corpus no ha dicho qué hace con Dugin, y que el sitio donde tendría que decirlo ya está ocupado por una decisión contraria que él mismo firmó.

Cautelas y límites

No confundir a Dugin con Evola. El imperialismo gibelino evoliano es jerárquico, sacral y antiigualitario; el Großraum duginiano es geopolítico, multipolar y con pluralismo étnico interno. Son dos formas imperiales distintas, y tratarlas como una sola sería el mismo error grueso que esta nota denuncia. Lo que comparten es el polo —imperio frente a fuero—, no la doctrina.

La caracterización de Dugin no procede del corpus. El corpus no expone su pensamiento político: lo nombra, lo cita en verso y se declara simpatizante. Todo lo que esta nota dice sobre el Großraum, el rechazo del Estado-nación o la multipolaridad sale de la-cuarta-teoria-politica, destilada aparte, no del expediente hispano — que sobre esto no dice nada.

La cadena de traducción. El destilado se hizo sobre la edición española de ENR, traducida del inglés de Arktos, que a su vez traduce del ruso; y el propio prefacio advierte que las versiones francesa, inglesa y brasileña difieren entre sí en capítulos y apéndices. Toda cita hereda esa cadena.

Es una tensión, no una contradicción declarada. El autor nunca contrapone a Dugin con Mella, ni discute la forma política del eurasianismo en ningún sitio. La divergencia la produce el cruce de dos piezas suyas que nunca se tocan: el dossier y el epílogo. Se registra por eso — porque el grafo existe para señalar dónde el canon no está de acuerdo consigo mismo—, no porque el corpus la haya planteado.

Falta la geopolítica entera. Rusia, Ucrania, el eurasianismo como programa: nada de eso aparece en el corpus. Si la filiación con Dugin se sostuviera, arrastraría un aparato geopolítico que el proyecto nunca ha examinado ni asumido.