Topology

Ficha

  • Autor: Alexander Dugin · original ruso, sin fecha ni título originales consignados en esta edición.
  • Edición de la biblioteca: Arktos Media Ltd., 2019 (ISBN 978-1-912975-01-3). Traducción del ruso de Michael Millerman; edición de Arkacandra Jayasimha y Martin Locker.
  • Fuente: texto completo en inglés (~85.000 palabras, 566.000 caracteres). Cinco capítulos, sin prefacio ni introducción de autor: el volumen empieza directamente en el capítulo 1.
  • Cita: por número y título de capítulo. El extracto no conserva paginación, y de las 426 llamadas a nota sólo sobreviven unas cuarenta con su texto.
  • Es el primero de una serie. El propio libro remite a un volumen hermano —«See Chapter 4 of Ethnos and Society. London: Arktos, 2018» (nota 32)— y anuncia una y otra vez desarrollos «in a separate chapter» que no están aquí: la nación, el narod, las fuentes rusas. Este volumen es el aparato; las aplicaciones están fuera de él.

La arquitectura

Cinco capítulos, y la asimetría importa: dos de doctrina y tres de historia de la disciplina.

1. Ethnosociology: Definition, Subject Matter, Methods — excurso de sociología clásica (estratos y grupos), definición del ethnos según Shirokogoroff y Weber, ethnos frente a raza y frente a nación, el ethnos como «koineme», y las dos reglas fundacionales de la disciplina.

2. The Fundamental Concepts, Instruments, and Methods of Ethnosociology — el capítulo central para el corpus: la escala completa de conceptos y su orden.

3. The Theoretical Paradigms of Ethnosociological Methodology — primordialismo, constructivismo e instrumentalismo; dentro del primero, la crítica extensa de las teorías raciales y del evolucionismo.

4. Foreign Ethnosociology — el capítulo más largo del libro (casi la mitad del volumen): doxografía de las escuelas alemana, americana, inglesa y francesa, de Herder a Bourdieu.

5. Ethnosociology in Russia — de los eslavófilos y los narodniks a Shirokogoroff, Gumilev, el estructuralismo soviético y Bromley.

Las autoridades del libro no son las que el corpus asociaría a Dugin: Guénon no aparece ninguna vez y Evola sólo en el catálogo editorial de Arktos; Heidegger comparece una sola vez, para la fórmula «language […] is “the house of being”» (cap. 1). Los nombres que sostienen el aparato son Shirokogoroff, Gumilev, Thurnwald, Mühlmann, Boas, Lévi-Strauss, Dumont, Weber, Durkheim y Trubetskoy. Es un manual universitario, no un panfleto.

1. La escala de conceptos

Es el aparato central y está enunciado sin ambigüedad:

«The basic concepts of the ethnosociological taxonomy are the following chain: Ethnos — narod (the Greek laós, the German Volk) — nation (the Latin natio) — civil society — global society — post-society or post-modern society» (cap. 2, The Basic Concepts of Ethnosociology)

«Ethnos → narod → nation → civil society → global society → post-society» (id.)

Lo primero que hace es desactivar la sinonimia: «In Ethnosociology, the above-listed synonyms are not synonyms at all. Each word is a term and indicates an entirely distinct phenomenon» (cap. 2). Y lo segundo, advertir de qué clase es el orden —el punto donde el libro se juega la lectura política:

«we should also arrange these concepts hierarchically. But inasmuch as this hierarchy […] describes only the degree of complexity of a society and nothing else, it is built on the principle “from simple to complex” […] a vector directed from the organic and integral to the mechanical, combined, and complex» (cap. 2)

El ethnos es el suelo. Definición heredada de Shirokogoroff —«(1) Speak the same language, (2) Acknowledge their single origin, (3) Possess a complex of customs, ways of life […] differing from the customs of other groups» (cap. 1)— y traducida a un neologismo: el ethnos es un koineme, la unidad indivisible de lo social, como el mitema lo es del mito. «The ethnos is society, the differentiation of which is minimal and tends toward zero» (cap. 1); en él «collective identity is maximal, total, and all-embracing». Y es siempre particular: «There is no universal ethnos. The ethnos is always concrete» (cap. 1).

El narod —y aquí Dugin fuerza el vocabulario griego— es el laós:

«The ethnos is static. The laos is mobile. The laos is a more artificial, goal-oriented, and organized community than the ethnos. The laos can be likened to a militia» (cap. 2)

«The narod is the ethnos that has stepped into history. Instead of eternal return […] other forms of temporality emerge. The most striking of these is linear time» (cap. 2)

El narod no nace por crecimiento de un ethnos, sino por composición de varios, y esa composición es estratificada: «In the formation of the narod there necessarily always participate a few ethnoses — two or more […] one of the ethnoses or groups of ethnoses forms the higher stratum; another ethnos (or group of ethnoses) forms the lower one. Thus, the basis of the sociological categories elite and masses are formed» (cap. 2). Y no se manifiesta directamente: produce tres formas y sólo se le ve en ellas — «The State · Religion · Civilization» (cap. 2, The Narod’s Three Forms of Creation).

La nación es el segundo derivado, y su definición es estrictamente histórica: ver el apartado siguiente.

La sociedad civil es el tercero, derivado esta vez de la nación: «It is based […] on the principle of individual citizenship, but in contrast to the nation, it denies the fixity of the structure of agglomeration» (cap. 2). Su padre es Kant, y su lógica interna la lleva más allá de la nación: «Civil society is thus thought of from the beginning as passing beyond the limits of national governments». Su remate es que «civil society is the complete antithesis of the ethnos» y que «Real civil society can only be global» (cap. 2). Después, la sociedad global —el «Cosmopolis» de los derechos humanos— y la post-sociedad de «cyborgs, mutants, clones and machines», que el propio libro marca como hipótesis.

Un rasgo que atraviesa toda la escala y que conviene retener: es reversible. «reversibility is one of the laws of ethnosociology and is applicable to all types of society» (cap. 2). Los ejemplos que da son Checoslovaquia y Yugoslavia; de los serbios dice que fueron «thrust back from the identity of a narod to the identity of an ethnos».

2. Por qué el Estado-nación es una forma derivada y moderna

La tesis está en los dos capítulos doctrinales y es más fuerte que en la-cuarta-teoria-politica, porque aquí está fundada y no sólo enunciada.

«“Nation” is a strictly political concept, inseparably connected with the state; what is more, with a concrete state, the current-day European bourgeois state of Modernity» (cap. 2)

«Nation-states (or national states) are contemporary states of the European type, most often secular and based on the political dominance of the bourgeoisie. Only with respect to the citizens of such a contemporary, secular (non-religious) bourgeois state can we employ the designation “nation” with complete justification» (cap. 1)

El criterio de comprobación es empírico: «We see the signs of the ethnos in all societies, archaic and contemporary, Western and Eastern […] But the signs of the nation are found only in contemporary, Western (in their organization), and politicized societies» (cap. 1).

De ahí que la nación sea contractual, y que su contenido sea la ciudadanía individual: «Individual identification lies at the basis of the nation and is expressed in a concrete legal attribute, citizenship» (cap. 2). Y de ahí, la fórmula que en La cuarta teoría política aparece como sentencia y aquí como consecuencia: «The nation is conceived as a purely rational and contractual phenomenon, and in the very idea of a contract is contained the possibility of its dissolution and the conclusion of another» (cap. 2). En el capítulo metodológico lo dice aún más seco: «the nation is a simulacrum of the ethnos» (cap. 3), y concede el terreno a los constructivistas: «Constructivists are entirely right concerning the nation» —Gellner, Anderson, Hobsbawm— «But when constructivists transfer their view of the nation as an “imagined community” to the organic community of the ethnos […] they also prove to be wrong» (cap. 3).

Qué pone en su lugar. Y aquí hay que ser exacto: en este libro, nada político. Lo que sustituye a la nación no es otra forma de gobierno sino otro objeto de conocimiento — el narod, con sus tres creaciones (Estado, religión, civilización), y debajo el ethnos. El Estado no queda abolido: queda rebajado de sujeto a producto, una de las tres formas en que un narod se manifiesta. Y el ethnos, que es lo que Dugin quiere recuperar, queda expresamente fuera del derecho y de la política:

«Not being a racial category, the ethnos is also neither a political nor a legal category» (cap. 1)

«The status of the ethnos is not registered in any legislation of the national governments and is not a legal category. But this means that the ethnic space, too, has no legal meaning. Nor is the ethnos […] a political category. The sole instrument for the description, study and understanding of the ethnos and ethnic spaces is Ethnosociology» (cap. 1, ejemplo de los lezguinos)

El único remedio que el libro ofrece contra el Estado-nación es, literalmente, una disciplina.

3. El «gran espacio» que no está en este libro

La comprobación es tajante y va contra la expectativa con que se abrió el destilado.

  • «Grossraum» y «Großraum»: cero menciones. «Great space» / «gran espacio»: cero.
  • «Schmitt» aparece una sola vez en todo el archivo, y no es de Dugin: está en el catálogo editorial de Arktos que cierra el volumen, anunciando Carl Schmitt Today, de Alain de Benoist. En los cinco capítulos, cero.
  • «Multipolar» aparece una vez, y es metodológico, no geopolítico: «Marriott insists that anthropology and ethnosociology should actually become multipolar, and Western researchers should voluntarily cease to claim the status of the sole and prioritized subject-observer» (cap. 4, McKim Marriott).
  • «Geopolitics» aparece una vez, en clave de historia de las ideas: Ratzel «worked out the preconditions for geopolitics (this term was first introduced into scientific use by his disciple, the Swede Rudolph Kjellén)» (cap. 4).
  • «Big space» aparece una vez, y atribuido a un tercero: «Prince Nikolai Sergeyevich Trubetskoy advanced the idea of “all-Eurasian nationalism,” at the basis of which lay the idea of the conscious solidarity of Russian ethnoses in the fortification and development of the united “big space” of Russia-Eurasia» (cap. 5). Es exposición doxográfica del euroasianismo histórico, en el capítulo dedicado a la historia de la etnosociología rusa, no una propuesta del autor.

Lo más cerca que el libro llega de una forma imperial es descriptivo y va por la vía del narod: «As for the superethnos, it recalls in many ways the “big narod,” which produces grandiose empires, civilizations, and religious cultures; i.e., it is not a qualitatively new derivation from the ethnos, but the maximum scale of a historical construction created by the narod. The narod is by definition always polyethnic to a certain extent» (cap. 5, sobre Gumilev). Y el euroasianismo, cuando lo expone, lo expone como paradigma científico: «In the broad understanding of Eurasianism, Ethnosociology can also be thought of as a scientific orientation in the framework of the Eurasian paradigm of the humanities» (cap. 5).

Conclusión sobre la pregunta 3: este libro no funda el Grossraum. Funda el sustrato sobre el que un Grossraum podría argumentarse —el narod polietnico como unidad real frente a la nación artificial, la reversibilidad, la pluralidad irreductible de ethnoi—, pero el paso de la sociología a la forma política no se da aquí, y Schmitt no comparece. Quien busque la fundamentación del gran espacio tiene que ir a otro volumen de la serie.

4. Si hay jerarquía entre pueblos

Entre pueblos, no; dentro de cada uno, sí. Las dos cosas son explícitas y hay que decirlas juntas.

Entre pueblos: la prohibición está entre las dos reglas fundacionales de la disciplina.

«To speak of more or less “developed,” “civilized,” or “progressive” ethnoses means to take a racist approach in relation to them, to separate them into “higher” and “lower.” And even if this racism is not dogmatic or biological and is based on an analysis of technical, economic, or some other kind of criteria, it nevertheless remains racism (even in a veiled and cultured form)» (cap. 1, The Main Rules of Ethnosociology)

«The sole correct form of the classification of ethnoses is their placement on the scale “simple–complex.” At the same time, the concepts of “simplicity” and “complexity” should not carry anything at all positive or negative […] Neither one is better or worse than the other. They are simply different. This is a non-hierarchical classification» (id.)

«These two rules — the rule of the plurality of ethnoses and the rule of the non-evaluative criteria “simple-complex” — are the basic principles of ethnosociology» (id.)

El capítulo 3 dedica ocho puntos numerados a demoler las teorías raciales, y el octavo cierra con una tesis antropológica, no política: «the properly human in man is precisely not the animal but another principle». El párrafo siguiente extiende la condena al progresismo:

«All of this applies not only to properly racial and racist theories, but also to Social-Darwinism and the theory of evolution, which also carry a veiled racist charge […] Evolutionists and supporters of the theory of progress do not appeal to white and non-white races, but societies are subject to hierarchization […] In both cases, the position that the researcher himself occupies is higher. And this is racism» (cap. 3, Criticism of Racial and Biological Approaches)

«Ethnosociology rejects social analysis in which terms such as “lower” and “higher society,” “more developed” and “less developed,” “more perfect” and “less perfect” are used» (id.)

La misma regla vuelve en los capítulos doxográficos, puesta en boca de otros: Herder, para quien jerarquizar pueblos era «as absurd […] as the attempt to figure out whether the note “do” is better than the note “re”» (cap. 4); Boas, con las tres formas de racismo que combatió — «Evolutionary or progressivist […] Biological […] Eurocentric» (cap. 4); Lévi-Strauss, que «brought to light and harshly rejected all forms of ethnocentrism and racism» (cap. 4); y los euroasianistas, «fierce opponents of all forms of racism — biological as well as technological, cultural, evolutionary, etc., and thus advanced the idea of the complete equality of cultures» (cap. 5). El resumen del capítulo ruso nombra ese fondo común: «At its basis lies the humanistic paradigm, asserting the equality and equal worth of ethnoses and cultures» (cap. 5).

Dentro de cada pueblo: la jerarquía es constitutiva, y su origen es étnico. Esto es lo que no puede suavizarse. Ya citado del capítulo 2: al formarse el narod, un ethnos ocupa el estrato superior y otro el inferior, y así nacen «elite» y «masas». El capítulo 4 expone con detalle la genealogía de esa tesis y no la refuta:

«[Gumplowicz] developed and substantiated the idea of the origin of the state arising out of the conquest of one ethnos […] by another, creating the “theory of superposition” (Überlagerung) […] Government, according to Gumplowicz, is a product of ethnic processes and represents the primordial form of organization of the domination of an ethnic minority over an ethnic majority» (cap. 4)

«Oppenheimer […] proposed the search at the origins of any type of statehood whatsoever […] the primordial fact of “ethnic conquest” (Eroberung)» (cap. 4)

Y el propio Dugin, en el capítulo metodológico, admite el hecho como hecho: «(often, if not always, in ancient states elites did indeed have a different ethnic origin than the masses)» (cap. 3, Instrumentalism and the Sociology of the Narod).

A esto se suma la lectura de Dumont que el libro hace suya: «Holism is inseparably connected with hierarchy and traditional society. Individualism is logically associated with equality and modern society» (cap. 4), con la aplicación explícita: «For the ethnos, integrity (Holism) is maximal and absolute, and hierarchy is as yet free of stratification and power relation», y en el narod «besides a purely status-based hierarchy […] a hierarchy of power (a system of subordination and domination) also takes shape» (cap. 4).

La forma exacta de la posición, entonces: pluralismo simétrico entre sociedades —ninguna es superior a otra y decir lo contrario es racismo, incluido el racismo del progreso—, y jerarquía asimétrica dentro de toda sociedad que haya salido del estadio étnico, con la igualdad tratada como marca distintiva de la modernidad individualista y no como valor. No es igualitarismo: es la prohibición de comparar pueblos combinada con la afirmación de que dentro de cada uno mandan unos sobre otros y eso es lo normal.

¿Se parece el ethnos a lo foral?

Comprobación léxica primero: «fuero», «foral», «carlismo», «Navarra», «Cataluña» y «Spain» no aparecen ni una sola vez en el libro. «Spanish» aparece dos veces, y ninguna es sustantiva: el sociólogo español Pablo Santoro, citado como fuente sobre Giddens, y la pareja léxica «pueblo y nación» en la lista de equivalencias romances. «Basque» aparece una vez, como ejemplo de ethnos conservado en la periferia de un imperio disuelto: «some ethnoses (as a rule, on the periphery of the empire) were preserved from ancient times unchanged (for instance, the Basque)» (cap. 2). Tampoco hay vocabulario de cuerpos intermedios: ni gremio, ni corporación, ni carta, ni derecho consuetudinario; «estate» sólo aparece como estrato («caste-estate principle»).

Hay un parecido real, y está en el diagnóstico. El Estado-nación como artefacto tardío y contractual; la comunidad concreta como sustrato que lo precede y lo sobrevive; la supervivencia de esa comunidad por debajo de la superficie legal —el ejemplo de los lezguinos, partidos entre Rusia y Azerbaiyán, cuya unidad «finds no expression anywhere» pero persiste (cap. 1)—; y la desconfianza hacia la ciudadanía abstracta como única identidad admitida. Todo eso, los-fueros y carlismo lo suscribirían.

Y hay tres diferencias que lo vuelven otra especie.

  1. El fuero es una categoría jurídica; el ethnos está definido por exclusión del derecho. Los fueros son «libertades y franquicias territoriales pactadas —no otorgadas— entre el rey y los cuerpos del reino»: se juran, se escriben, se litigan. Dugin dice lo contrario de su unidad básica: «the ethnos is […] neither a political nor a legal category» y «the status of the ethnos is not registered in any legislation […] and is not a legal category» (cap. 1). Un fuero es un título frente al centro; el ethnos duginiano no tiene título porque no tiene existencia jurídica, y lo que Dugin le opone al centro no es un derecho sino una ciencia.
  2. El cuerpo foral es intermedio; el ethnos es subyacente. El foralismo coloca la comunidad dentro del orden político, como pieza articulada de un reino compuesto. Dugin la coloca debajo: «a kind of “basement” or “social unconscious”» (cap. 3), un piso sobre el que se levantan los demás y que sólo la etnosociología sabe leer. La comunidad concreta no participa del gobierno: subyace a él.
  3. La religión está en distinto sitio. En el corpus, el fuero es inseparable de la Monarquía Católica: la forma política y la religión son la misma arquitectura. En Dugin, la religión no pertenece al ethnos sino que es una de las tres creaciones del narod, junto al Estado y la civilización (cap. 2). El suelo del edificio duginiano es prerreligioso.

Añádase el modo de composición. El reino compuesto del corpus se articula por pacto entre partes reconocidas; el narod de Dugin se forma por superposición, un ethnos encima de otro, elite sobre masas. La misma palabra —pluralidad interna— nombra dos operaciones distintas.

Efecto sobre la divergencia publicada: el-cierre-con-dugin-frente-al-carlismo-foral afirma que la objeción a Dugin «no puede ser que centralice» y que «su pluralismo interno se parece bastante al reino compuesto y diverso» del corpus. Ese punto queda confirmado y a la vez desplazado. Confirmado, porque el libro entero es una defensa de la pluralidad irreductible de comunidades concretas contra la uniformidad del Estado moderno. Desplazado, porque la pluralidad duginiana es prejurídica y prepolítica por definición del autor, mientras que la foral es exactamente lo contrario: es derecho pactado. La objeción del corpus a Dugin no debería ser «imperio frente a fuero» sin más, sino que donde el corpus pone un pacto, Dugin pone un hecho sociológico que ninguna ley registra. La divergencia no se cae: cambia de eje.

¿Da base este libro a un nativismo?

El corpus oral tiene el argumento sin nodo. En la-forja-de-gon-la-generacion-que-no-tiene-nada:

«si pones el dedo en la llaga y dices: “Oye, que eso que tú llamas ser humano no existe, que la cosa es mucho más concreta, que se le puede poner nombre, que tiene forma antropológica y etnológica, que a veces es antitética a la sociedad que la recibe”, si hablas así te llaman nativista» (00:13:27–00:14:08)

Y en cartografia-del-kali-yuga, la salvedad que el propio autor se pone:

«el ser humano no existe sin mochila antropológica, sin mochila antropológica y etnológica, sin völkisch […] claro, pretender hacer de eso un fetiche, una especie de dios, porque el nacionalismo acaba haciendo una especie de idolatría enloquecida de esa dimensión» (00:55:43–00:58:11)

El libro funda la premisa y desmonta la conclusión fuerte.

Lo que funda. Que no existe el ser humano en abstracto es, literalmente, la tesis del capítulo 1: «There is no universal ethnos. The ethnos is always concrete»; «All societies known to us are, to one degree or another, ethnic»; «different ethnoses have different ethoses». Y el «mundo de la vida» husserliano que Dugin le acopla da la versión fuerte de la mochila: «The “lifeworld” does not distinguish between a person and that in which he lives, i.e., his surroundings, understanding both one and the other as an integrated whole» (cap. 1). También coincide con la salvedad del autor sobre el nacionalismo: para Dugin, en la nación el ethnos abolido reaparece «in the form of a collective unconscious and manifests itself in a “symbolic” form: for instance, in nationalism, xenophobia, and chauvinism (which possess numerous irrational characteristics)» (cap. 3) — es decir, el nacionalismo es un síntoma de la forma-nación, no la defensa del ethnos.

Lo que desmonta. El ethnos de Dugin no se define por el nacimiento. Tres cosas lo impiden, y las tres son suyas:

  1. La raza queda fuera por definición. «The ethnos of ethnosociology has no relation to the scientifically […] verified biological and physiological qualities of a person» (cap. 1); «the ethnos is a concept and a volitional decision of the human spirit, and not a biological predetermination» (cap. 1). El ejemplo con que lo ilustra es un chechenio de tipos físicos heterogéneos que se reconoce chechenio, y eso basta.
  2. El ethnos es abierto y se puede entrar en él. «the ethnos […] is to a significant extent a question of choice. One can change ethnoses […] a person executes an act of ethnic transgression» (cap. 1); «The ethnos is an open field. Even the most closed and most hierarchical ethnos has paths, customs, and normative scenarios for integration into it. It is possible to enter into an ethnos» (cap. 1). El ejemplo es un sociólogo de Moscú que se queda en el Tíbet y, cumplidos lengua, rito y ascendencia reconocida, «he is Tibetan».
  3. El repertorio de mezcla está catalogado como normal, no como amenaza: asimilación, conservación, aculturación e integración por adopción, hermandad de sangre y modelo patrón/cliente, «entirely identical in their results with real family ties» (cap. 2).

Balance. El aparato de Dugin sostiene que la convivencia tiene forma antropológica concreta y que ninguna sociedad es abstracta; no sostiene que esa forma sea de nacimiento, ni que sea impermeable, ni que fundamente derecho alguno. Un nativismo que se apoyara en este libro heredaría a la vez la premisa y su desactivación. Y el término mismo no está: «nativist» y «nativism» no aparecen en el libro.

Cautelas y límites

Exponer no es suscribir, y aquí cuenta doble. El material es etnopolítico y el registro de esta ficha es descriptivo: recoge lo que el libro afirma —incluida su prohibición expresa de jerarquizar pueblos y su jerarquía interna igualmente expresa— sin adherirse ni denunciar. El grafo lo destila porque hispanofilia cierra con un poema de este autor y el corpus declaró simpatía por su teoría política sin examinar su aparato.

Traducción del ruso, sin edición crítica. El texto que se cita es la traducción inglesa de Michael Millerman (Arktos, 2019). La edición no consigna título, fecha ni editorial del original ruso, ni indica si el volumen corresponde a una parte de una obra rusa mayor. Toda cita hereda esa cadena, y ninguna ha sido cotejada con el ruso.

Sin paginación y con el aparato mutilado. El extracto no conserva números de página: se cita por capítulo. Y de las 426 llamadas a nota, sólo unas cuarenta conservan su texto en el archivo disponible; las referencias bibliográficas de Dugin son, por tanto, en su mayoría inverificables desde esta fuente.

Qué no se ha leído. El destilado ha leído íntegros los capítulos 1, 2 y 3 —el aparato doctrinal— y, del 4 y el 5, sólo lo pertinente: Herder, Fichte, Gumplowicz, Oppenheimer, Mühlmann sobre etnocentrismo, el balance de la antropología cultural americana, Dumont, el resumen final del capítulo 4, y del capítulo 5 el euroasianismo, el «paradigma humanista», la correspondencia de la terminología de Gumilev y el cierre. Queda sin leer la mayor parte de la doxografía: Bachofen, Frobenius, Sombart, Freud, Jung, la exposición detallada de Thurnwald, los antropólogos americanos uno a uno, la escuela inglesa completa, la francesa salvo Dumont (Durkheim, Mauss, Lévi-Strauss sobre parentesco, Dumézil, Greimas, Leroi-Gourhan, Bastide, Durand, Bourdieu), la lista de etnógrafos rusos, la teoría de Shirokogoroff en detalle, la pasionariedad de Gumilev, Propp, Ivánov y Toporov, la etnografía soviética y Bromley. Son aproximadamente la mitad del volumen. Nada de lo omitido es doctrina propia del autor: son fichas de terceros. Pero la declaración vale: si en esas fichas hubiera una tesis política que esta nota no recoge, no se ha buscado.

Un falso amigo que este grafo debe registrar. «Perennialism» aparece en el capítulo 3 como término técnico de los estudios sobre el nacionalismo, tomado de Anthony Smith —«perpetual perennialism», «instrumental perennialism», «situational perennialism»—, y significa la permanencia o constancia de los fenómenos étnicos: «from the Latin perennis, “long,” “constant,” “lasting”» (cap. 3). No tiene ninguna relación con la sophia perennis ni con perennialismo-guenoniano, y un buscador del grafo los confundiría.

Por qué no hay enlace a carl-schmitt. La instrucción de destilado lo contemplaba «si el texto lo justifica». No lo justifica: Schmitt no comparece en el libro. Registrar el enlace sería fabricar una dependencia que el texto no tiene.

El corpus hispano no cita esta obra en ningún sitio. Ni una charla ni un libro destilado la mencionan. Lo que esta ficha aporta al grafo es la fundamentación de una forma política que el corpus arrastra por un poema — y el hallazgo de que la pieza más citada de esa forma, el «gran espacio», no está fundada aquí tampoco.