Topology

Qué es

El grunt: el punto del alma donde, según Eckhart, Dios habla y nace el Hijo. Es la pieza que el corpus usa como bisagra de todo su eje metafísico, porque es donde la chispa divina de la identificación central tiene un texto detrás.

Eckhart lo declara incognoscible: «de lo que es el alma en su fondo, de esto nadie sabe nada. El saber que de ello se pueda tener, ha de ser sobrenatural». Y lo nombra por acumulación de metáforas, porque ninguna basta: la chispa, la gotita, la rama, la sindéresis, la cabeza, la boca del alma — «sólo ahí puede hablar Dios». De la chispa dice que «es una luz impresa desde arriba», y también, afirmando y negando en progresión: «hay una potencia en el alma y no sólo una potencia sino [una] esencia y no sólo [una] esencia sino algo que desliga de la esencia».

Su cualidad decisiva es la extrañeza radical respecto de lo creado: aquello de lo que habla «no tiene nada en común con nada, ni le resulta común ninguna cosa de todo cuanto ha sido creado. Todo lo creado es [una] nada. Esto [de que hablo] está alejado de toda criaturidad y le resulta ajeno» (sermón XIII).

La cláusula que hay que citar entera

Aquí está el matiz que el expediente del corpus no registraba, y que cambia el uso legítimo del concepto. Eckhart no afirma que el alma sea increada. Lo dice en condicional y añade el desmentido en la frase siguiente:

«En el alma hay una potencia de la cual ya he hablado varias veces… si el alma entera fuera como ella, sería increada e increable. Mas las cosas no son así. Con la parte restante ella [el alma] ha puesto sus miras en el tiempo y le adhiere y al hacerlo toca la criaturidad y es creada» (sermón XIII).

Es la misma cautela que Eckhart sostuvo en su defensa. Quien cite el fondo del alma como prueba de un núcleo divino increado en el hombre está citando la prótasis y omitiendo la apódosis.

Para el corpus

Sigue siendo el mejor apoyo textual disponible para la chispa divina y para la solución propuesta a la tensión henosis/Gracia —el fondo como el lugar «donde Gracia y autoconocimiento coinciden»—, y el editor de la edición disponible recoge de las obras latinas la fórmula que más se le acerca: «el hombre puede llegar a ser por gracia lo que es Dios por naturaleza».

Pero con dos acotaciones que ahora constan: la condicional del sermón XIII, y el hecho de que lo que ocurre en ese fondo es un acontecimiento trinitario y no una identidad genérica — ver nacimiento-del-verbo-en-el-alma y la-identidad-eckhartiana-es-filial. El fondo del alma no es el Atman: es el lugar donde el Padre engendra al Hijo.

Límites

Sobre las tesis eckhartianas aquí citadas pesa la condena de In agro dominico, que la introducción de la edición fecha el 27 de marzo de 1329 y atribuye a Juan XXII, con veintiocho fórmulas censuradas; el texto de la bula sigue sin estar en la biblioteca, y Schuon la discute desde una parte interesada — ver la-cita-eckhartiana-del-perennialismo-es-condicional. Y falta McGinn, que sostiene la objeción principal: que Eckhart pertenece al cristianismo y no al perennialismo.