Topology
- About: san-juan-de-la-cruz, teresa-de-avila
- Depends on: union-por-participacion, recogimiento
- Cites: subida-del-monte-carmelo, noche-oscura, castillo-interior
Dónde divergen
Los dos carmelitas se citan como una sola voz, y en lo esencial lo son: la misma partición activa/pasiva, la misma desconfianza de lo extraordinario, el mismo cristocentrismo. Pero protegen la ortodoxia de la unión en dos sitios distintos, y quien cite a uno pensando que dice lo del otro se equivoca en el punto que más importa.
San Juan pone el freno en la metafísica. Su imaginería es prudente y su cláusula es explícita: la vidriera «parecerá el mismo rayo» pero «tiene su naturaleza distinta del mismo rayo» y lo es «por participación» (2S 5,6); el alma «es Dios por participación; aunque es verdad que su ser naturalmente tan distinto se le tiene del de Dios como antes» (2S 5,7); «aunque no esencialmente» (2S 5,5). Aun el madero consumido por el fuego conserva «la gravedad y cantidad más espesa que la del fuego» (2N 10,1). Tres imágenes, tres residuos de naturaleza propia.
Teresa lleva la imaginería más lejos. En la séptima morada descarta expresamente la comparación prudente por insuficiente: la mera unión sería «como si dos velas de cera se juntasen tan en extremo, que toda la luz fuese una; mas después bien se puede apartar la una vela de la otra». Y el matrimonio espiritual no es eso:
«Acá es como si cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no podrán ya dividir ni apartar cuál es el agua del río o lo que cayó del cielo; o como si un arroyico pequeño entra en la mar, no habrá remedio de apartarse» (7M 2,4).
Donde San Juan insiste en que las velas siguen siendo dos, Teresa dice que las velas no sirven de comparación.
Y Teresa pone su freno en la mediación. Lo que San Juan protege con la cláusula escolástica, Teresa lo protege prohibiendo el atajo: contra quienes sostienen que pasados los principios «es mejor tratar en cosas de la divinidad y huir de las corpóreas», responde «a mí no me harán confesar que es buen camino… mirad que oso decir que no creáis a quien os dijere otra cosa» (6M 7,5), y sentencia que quien pierda «la guía, que es el buen Jesús» no entrará «a estas dos moradas postreras» (6M 7,6). Su unión puede ser indistinguible como el agua, porque el camino hasta ella es irrenunciablemente cristológico.
Qué se sigue de esto
Que no hay un «Carmelo» al que apelar en bloque. Para discutir la metafísica de la unión hay que citar a San Juan; para discutir la vía y su mediación, a Teresa. Y las dos salvaguardas son complementarias, no redundantes: si se cita sólo la imaginería teresiana se obtiene una identidad sin freno metafísico; si se cita sólo la cláusula sanjuanista se obtiene un freno metafísico sin prohibición del atajo apofático. La lectura perennialista suele tomar de cada uno la mitad conveniente — y ése es el uso que ninguno de los dos textos autoriza.
La comparación con Eckhart se hace por tanto en dos frentes distintos, y así queda planteada en fondo-del-alma-frente-a-union-por-participacion.
Límites
La divergencia es de registro además de doctrina: San Juan escribe como teólogo con formación escolástica y Teresa se declara ignorante de teología a cada paso, de modo que parte de la distancia puede ser de lenguaje y no de contenido. Tampoco son textos coetáneos en el mismo estado: las dos obras sanjuanistas quedaron inconclusas y las Moradas están acabadas — comparar una doctrina completa con dos truncas tiene sus riesgos, y ninguno de los dos escribió para ser leído contra el otro.