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Ficha

Estado

Ficha con transcripción íntegra, sin destilar todavía: existe para que el grafo pueda citarla cuando las notas de trabajo se apoyen en ella con peso.

Transcripción

[Música]

Mirad, decíamos en un anterior vídeo que España necesitaba un ejercicio de orgullo, de arraigo, de ambición nacional contra los desafueros del 78, y de esta España desarraigada y olvidada de sí por la que transitamos. Es decir, no vamos a superar el marco disfuncional de la España del 78, de la España anómala, desarraigada y olvidada de sí del 78, si no somos capaces de hacer un ejercicio de reencuentro con lo mejor de nosotros mismos, de inspiración en nuestra historia, estirpe, arraigo y tradición, y, desde ahí, golpear duro contra este nihilismo que nos asola a día de hoy. Y fijaos que yo lo he estudiado mucho, ha sido una de mis pasiones, la España prerromana, me doctoré estudiando la España prerromana, y fijaos que para mí es una maravilla pensar que esa España prerromana sirvió de inspiración, nada más y nada menos que a Cervantes. E inspiró a Cervantes para hacer una obra de teatro con la que quería reivindicar que la España prerromana, la España celtíbera de Numancia, era, por decirlo así, la primera España, el Urvolk, Urheimat de los españoles, la patria originaria o pueblo originario de los españoles.

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En esa obra de teatro, en la llamada profecía del Duero, en los argumentos que se van poniendo sobre las tablas en esa obra en la que aparece la propia España como personaje, dialogando con el río Duero, como si fuera una suerte de numen pagano, y a través de la profecía del Duero, advirtiendo que el coraje de los numantinos frente a Roma no sería en balde, porque los descendientes de los numantinos algún día tendrían un imperio más grande, más poderoso que el propio Imperio romano, esas ideas están puestas en la obra de teatro de Cervantes, el cerco de Numancia. Y para mí, pues, efectivamente, si tengo que pensar España, prefiero pensarla desde el orgullo de Cervantes y su cerco de Numancia, que desde nada que sobre España pueda decir Gabriel Rufián. Prefiero pensar España desde las coordenadas de Cervantes y su cerco de Numancia y la profecía del Duero, que desde nada que tenga que decir de España Pablo Iglesias, joder. Pero no solo Pablo Iglesias y Gabriel Rufián.

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En general, la España boomer centroizquierda a centroderecha, de la izquierda socialdemócrata y progresista, y de la democracia liberal burguesa, que los dos, al final, han sido corrupción ideológica respecto del orgullo patriota y del orgullo de raíces antiguas ancestrales que Miguel de Cervantes reivindica en su obra de teatro sobre Numancia. Es decir, que Cervantes, si levantara cabeza, diría: «Estos españoles del siglo XXI son gilipollas». Bien, pues, efectivamente, lo son, en comparación con el orgullo que destila Cervantes en su cerco de Numancia. Un cerco de Numancia que, efectivamente, se basa en una realidad histórica, la guerra de los celtíberos, de los arévacos, de la ciudad orgullosa y rebelde de Numancia frente al Imperio romano. Una guerra que se prolonga entre el 154 a. C. y el 133 a. C., que tiene diversas etapas, y que en muchas de ellas se destilan episodios de una épica, de una épica digna de una superproducción cinematográfica, lo he dicho muchas veces.

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Fijaos que la guerra comienza con un conflicto con la ciudad de Segeda, una ciudad celtíbera que reconstruye sus murallas, faltando, en teoría, a la paz que han firmado con Graco con los romanos, y frente a la amenaza romana de destruir Segeda, los segedanos piden refugio y piden ayuda a los numantinos, que están libres de ocupación y de vasallaje a Roma, y que están dispuestos a luchar por sus hermanos, por sus vecinos celtíberos de Segeda. Entonces, comenzará ahí la guerra. Una guerra en la que, fijaos ya en la primera gran campaña de Fulvio Nobilior contra la ciudad numantina. Maldita sea, es que los romanos cargan con elefantes contra Numancia, y Numancia resiste. Y el episodio de cómo llegan a matar uno de esos elefantes, incluso a uno de ellos lo hieren en la cabeza, y el elefante enloquecido se da la vuelta y arrampla contra las filas de las legiones romanas. La verdad es que la guerra de Numancia estará llena de momentos de de una épica, ya digo, desbordante.

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Estamos pensando también en un personaje misterioso de la guerra de Numancia, Olíndico, que nos dicen las crónicas romanas que porta una lanza de plata, y que profetiza y predica el alzamiento contra Roma, y que la campaña de Metelo, del… del gobernador romano Metelo; Metelo contra los numantinos, Olíndico se las apaña para entrar en el campamento romano, llegar hasta la tienda del jefe de Roma, y con su lanza intentar matarle. En el último momento, la guardia personal del romano conseguirá reducir a Olíndico y acabar con él. La verdad es que, de hecho, más adelante llegan a derrotar un ejército consular. Es una derrota estrepitosa en el año 137 a. C., que que lleva a cabo Numancia contra Cayo Mancino, ¿no? Que llevaba ese ejército consular que es derrotado frente a Roma. Y finalmente, el asedio de Escipión, el asedio de Escipión, en el que, bueno, pues rinde a los numantinos ya por hambre y sed, con un cerco tremendo, y que y que además, bueno, pues incluye cómo en la rendición final de Numancia hay una parte de los numantinos que se niegan a rendirse.

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Y, entonces, se nos contará cómo el último jefe de Numancia, Retógenes, reúne a sus hombres, les hace encender una gran hoguera, y mientras luchan por parejas a muerte, pues son guerreros, y van a morir espada en mano, y no se van a rendir, ni van a morir de hambre ni sed, van a luchar, van a morir luchando, se matan entre ellos, y nos cuenta Floro, el cronista romano que recoge la anécdota, que si uno de los celtíberos mataba a su camarada, arrojaba el cuerpo a esa hoguera, y el que quedaba vivo se clavaba la espada a su vez y se tiraba al fuego. Retógenes contempla impasible la escena, y cuando todos han muerto, él también se clava la… la espada y se arroja al fuego. Vamos, una escena, ya digo, de una épica desbordante. Que es normal que haya inspirado a Cervantes, que es normal que durante mucho tiempo haya sido fuente de orgullo en la historia de España, y que, fijaos, yo, si la traigo a colación, no es solo porque soy un apasionado de la etnogénesis, de la Edad del Bronce, del mundo indoeuropeo, del mundo céltico, de la España prerromana, de la conquista romana de Hispania, de las culturas célticas e ibéricas. Es un tema que me apasiona y que nunca dejo de estudiar, pero no, no va por ahí la cosa.

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Aquí la cuestión es que en esta España desnortada, desarraigada y olvidadiza del siglo XXI, no es que haya ya que mirar a mi tesis doctoral y hablar aquí, entonces, de los celtas, los héroes y el pensamiento mágico de la edad del hierro y la edad del bronce, no. Es que Miguel de Cervantes, eh, el, el, el autor de nuestro gran libro, el autor del Quijote, Miguel de Cervantes, se inspira en el episodio épico de Numancia para hacer una obra de teatro, en la que reivindica con orgullo la patria originaria de los españoles, el pueblo originario de los españoles, la matriz raíz de los españoles. Para Cervantes, hay una matriz raíz, hay un Urvolk, un pueblo originario español, del cual descendemos, y con orgullo nos traslada una lección de coraje y heroísmo, el polo numantino, el mundo celtibérico. Bien, pues esta idea romantizada, idealizada de Cervantes, bien sería bueno recuperarla a día de hoy. Y como he dicho hace un ratito, no pensar España desde los ojos de Jordi Évole, joder, o de ese centroizquierda a centroderecha acomplejado de la patria española, sino desde Cervantes.

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Y decir, no, yo a España la miro con los ojos de Cervantes, yo a España la miro con la… los ojos de un veterano de la guerra de Lepanto, que vuelve manco de la guerra de Lepanto, que pasa cinco años preso en el norte de África, que cuando vuelve a España se hace dramaturgo, novelista y poeta, que escribe el Quijote, eh, la, la gran novela de la tradición española, y uno de los grandes logros de la literatura universal, que al final de su vida, haciendo una reseña biográfica, dice que de lo que está más orgulloso es de ese brazo, que se le ha quedado cojo, que ya no se mueve, porque lo ganó en la mayor ocasión que vieron los siglos, luchando bajo los estandartes del rayo de la guerra, don Juan de Austria, en Lepanto. Que sea ese señor el que nos diga, oye, mira, ser español tiene que ver con este orgullo, con este orgullo de estirpe, con esta idea del coraje numantino frente a Roma, con esa profecía del Duero que recoge la obra de teatro de Cervantes, donde se dice que el coraje numantino y el valor numantino no lo serán en balde, pues algún día sus descendientes tendrán un imperio más grande y más poderoso que el Imperio romano.

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Entonces, sí, hay que hacer orgullo de historia, de arraigo, de tradición española, y hay que hacerlo a la contra del globalismo, la posmodernidad, la deconstrucción, y hay que hacerlo con radicalidad, beligerancia, intransigencia. Porque, tras 50 años, tras 50 años de régimen del 78, efectivamente, tenemos una España con una izquierda anacional, con una derecha liberal progresista acomplejada, con una ciudadanía media en en, no sé, como en estado de olvido, olvido de sí. Y que, sin embargo, cada vez pareciera que en la juventud, y en según qué ámbitos de la cultura popular, despierta ese orgullo, ese anhelo de contestación. Bien, pues, en ese anhelo de contestación, maldita sea, hagamos caso a Miguel de Cervantes, no a Gabriel Rufián. Hagamos caso a Miguel de Cervantes, no a Irene Montero. Hagamos caso a Miguel de Cervantes, leamos el Quijote cuando dice eso tan bonito: «Tú, don Quijote, eres espejo de la nación española». Hagamos caso a Cervantes cuando en el cerco de Numancia dice que los numantinos, en su coraje, en su orgullo, en su estirpe guerrera, son los primeros españoles. Y hagámoslo sin complejos, que nos llamen facha, fascista, o lo que haga falta.

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Y, entonces, como suelo decir, cuando te llamen eso, di: «Oye, mira, todo eso está muy bien. Viniendo de quien viene, me parece perfecto, pero déjame que te diga que te quedas corto, que no es suficiente eso de llamarme facha fascista para entender lo que te estoy queriendo decir; que es que hago una impugnación a la totalidad, a un proceso de modernidad contemporánea que nos ha llevado a una situación tan nihilista, tan nihilista, como la que en España, bueno, pues en la final de la Copa del Rey, pues se pite el himno, se desprecia la bandera, y… y eso sea libertad de expresión». Y, sin embargo, el más mínimo gesto de orgullo y lealtad a la nación española se ha relativizado y ninguneado. Entonces, efectivamente, radicalidad, beligerancia, intransigencia, que es lo que pedirían los numantinos, y es lo que pediría Miguel de Cervantes.

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DUDAS RAZONABLES

  • 04:58 — «Metelo, del… del gobernador romano Metelo» / posible primera mención «Petelo»: Deepgram reconoce «Metelo» y MacWhisper/YouTube oyen una primera forma semejante a «Petelo» dentro de un falso arranque. El personaje histórico es Metelo, pero no puede asegurarse si el hablante pronuncia mal el nombre antes de corregirse.
  • 07:19 — repetición de «el» antes de «autor»: Deepgram detecta tres apariciones, YouTube dos y MacWhisper omite el titubeo. Se conservan las tres de Deepgram, pero el número exacto no puede fijarse con las referencias disponibles.
  • 09:59 — «no a Gabriel Rufián» / posible «no a mi Gabriel Rufián»: Deepgram y YouTube insertan una sílaba muy breve parecida a «mi», mientras MacWhisper no la detecta; Deepgram le asigna confianza baja. Se deja la lectura natural sin «mi».